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sábado, 13 de abril de 2013

La nueva organización Familiar.


Hay tres factores que determinan la nueva organización familiar en el año 2013, éstas son: la económica, la ecológica y la tecnológica. Obviamente el objetivo de esta reflexión es descifrar la conveniencia de formar una familia a la vieja usanza sin tomar en cuenta los factores que acabo de mencionar. El aspecto económico.

Hoy en día la población medianamente preparada no puede acceder a un trabajo bien remunerado y menos a seguridad social. Esa franja de población que antes llamábamos clase media fueron víctima de un fraude que bajo la mirada religiosa se puede denominar como demoniaco. En realidad fue una trampa, los magnates inquisidores anticibernéticos tendieron un camino delicioso con abundante miel, le decían a la gente que podían vivir el sueño de ofrecerles a su familia un hogar a la voz de ya y sin tener el dinero para ello.

Debido a que no hay división alguna entre empresarios y políticos (la política es una empresa privada) les fue muy fácil provocar una crisis económica que provocara una serie de despidos masivos, quiebres de bancos, desplomes de bolsa. Es fácil porque al retirar el capital de un banco, éste se va a pique, al vender miles de acciones, la bolsa baja, y muy pocas personas tienen ese poder, la voluntad de una, dos o tres personas pueden provocar ese efecto. Al no haber dinero circulando o créditos los que pagan los intereses altos son los empleados, son despedidos por la falta de ventas debido a que la gente no compra por miedo a quedarse sin dinero.

En realidad el drama lo vive una franja muy determinada de la población, hay personas que ya tienen una o varias propiedades y un trabajo indispensable para la vida como los que se dedican a la comida, el agua, la salud, la ropa, el entretenimiento. Los que cayeron en esta trampa son personas muy moldeadas para seguir un patrón familiar concreto en donde sus valores están orientados a reproducirse, mantener una familia, darles un hogar, educación, salud, seguridad y bienestar. Normalmente quieren una familia amplia y buscan ofrecerles todo aquello de lo que carecieron de niños. Es por eso que buscan siempre cumplir con cualquier capricho de sus hijos, buscan crear una imagen de superioridad ante la sociedad a través de la mejor casa, el coche nuevo, la tele nueva, la cocina amplia, la banda más ancha de internet y un largo etc. Todo este montaje se paga gracias a los créditos otorgados pero las personas no saben hacer un presupuesto y mucho menos se preparan para hacer frente a situaciones emergentes, piensan que siempre van a tener salud para trabajar, que siempre van a tener trabajo, que siempre van a tener dinero. Todo esto lo saben los magnates porque es una lógica muy simple y ante esto es muy fácil tenderle una trampa a personas tan ingenuas y dóciles. El famoso sueño americano es una trampa mortal, hoy en día lo sabemos, lo hemos visto y lo sufrimos. Pero ¿Qué hacer? ¿Qué posibilidades hay? Hay que reorganizar nuestros pensamientos en caso de ya tener una familia exigente y plantear una estrategia exitosa que les permita a los novatos tener más posibilidades de lograr establecer una familia en el extenso sentido de la palabra. En primer lugar hay que hacer frente a la idea traumática de que los niños merecen todo lo que piden y lo merecen precisamente porque a uno le hizo falta o sintió que le hizo falta. Los niños perciben nuestra frustración y su cerebro esta especializado para lograr lo que quieren, es un mecanismo biológico de supervivencia, son chantajistas pero lo hacen para no morir de hambre.

El mayor gasto familiar se va en cosas superfluas como accesorios de bebes (ropa de marca, cunas caras, etc), después en cosas nuevas (coches, televisiones, smartphones), le sigue la sobreabundante comida (McDonalds, KFC). Todo eso provoca gastos emergentes como la gasolina, aditamentos para el auto, televisión de pago, planes de renta mensual, atención médica por problemas derivados de la desnutrición y la obesidad. Un factor psicológico de las personas es que se reproducen a temprana edad porque piensan que necesitan una motivación para trabajar duro y que así disfrutaran por más tiempo a sus hijos inclusive a sus nietos. Todos estos valores son artificiales y muy poco valiosos. Deberíamos plantearnos sin hipocresía ni egoísmo que los hijos tienen como misión biológica ser individuos independientes, sin embargo queremos que los hijos nos veneren mas que a dios, que seamos siempre indispensables, que nos agradezcan todo lo que hemos hecho por ellos. Los hijos deben crecer e irse y nunca mirar atrás, eso es lo que hemos hecho nosotros, porque pensamos que nuestra familia es horrorosa, pensamos que nuestros padres no nos dieron todo y por eso no los respetamos. Pues nuestros hijos tienen sus propias ideas de qué es estar satisfecho, al igual que nosotros. Lo que debemos hacer es abandonar todos nuestros prejuicios, absolutamente todos, debemos renunciare al egoísmo, a la hipocresía.

Olvidemos que necesitamos una gran boda para empezar bien el matrimonio, olvidemos las joyas, los anillos de compromiso, olvidemos las casas ostentosas y contaminantes, olvidemos los accesorios de lujo, las escuelas caras, los salones de belleza, las vacaciones VTP, los clubs VIP. La familia en el año 2013 debe seguir una serie de nuevos valores, en primer lugar debemos preguntarnos si podemos garantizar el futuro de nuestros hijos, si no tenemos dinero, si vivimos al día, es mejor ahorrar hasta tener solvencia, no importa si eso ocurre a los 40, 50 o 60 años. El hombre tiene un rango mayor para reproducirse. Las mujeres no deben esperar por el príncipe azul, porque a sus 17 años, sintiéndose cenicientas creen haber tenido éxito cuando encuentran a un gañan con buen discurso pero que lo único que quiere el tipo es disfrutar los 15 minutos de placer. Las mujeres deben prepararse para criar a sus hijos solas porque una gran mayoría encuentra que su pareja no es lo que buscaba y termina criándolos sola. De igual forma las mujeres deben esperar hasta tener un capital que garantice el futuro de sus hijos inclusive si ellas faltan. También hay que replantearnos el hecho de que estamos obligados a tener descendencia, normalmente los hombres acceden a tener familia debido a que sienten que los abuelos o la esposa y la sociedad se los exigen, sienten el peso de la mirada de los demás cuando no tienen hijos, acusándolo de tener tendencias homosexuales o de ser estéril. Hay que tirar todo esos traumas a la vil basura, es tan fácil como no pensar en ello.

Estamos condenando a nuestros hijos a sufrir de forma horrenda si no nos damos cuenta que estamos por alcanzar un nivel crítico en donde la naturaleza no podrá producir suficiente alimento y agua para los más de 7mil millones que somos.

Hoy en día lo único indispensable es la conexión a internet, pero debemos consumir información y cultura en lugar de tanta pornografía. La televisión es un invento que debe desaparecer, el uso del coche también se debe reducir pero eso es inminente aunque no lo hagamos voluntariamente porque el precio de la gasolina nos impedirá su uso diario. Si no nos preparamos el estado y la naturaleza tomará cartas en el asunto para controlar a la población, eso sucedió con la epidemia de viruela en el nuevo mundo, de gripe aviar en España, con las guerras mundiales, con los desastres naturales, las armas biológicas modernas y las crisis económicas.

Ahora ya lo sabemos, de aquí en adelante debemos organizar foros y conferencias para seguir desarrollando un nuevo modelo de familia, también debemos ser cuidadosos de no caer en síndromes inquisidores, no debemos imponer un modelo, cada uno debe decidir, el problema es que hasta ahora la decisión la toman los abuelos, la esposa, la presión social. Es un modelo impuesto que les permite a los poderosos manipularnos y controlarnos, inclusive eliminarnos. Reflexionemos ahora, mañana podría ser demasiado tarde.

sábado, 16 de marzo de 2013

¿Todo tiene (un) fin?

Es curioso que hayamos alcanzado este nivel de sofisticación como civilización si tomamos en cuenta que al pensar que todo lo que nos proponemos no tiene ningún sentido dado que el resultado de nuestro andar es la disolución biológica de nuestro cuerpo y la incorporación de nuestro espíritu a la incertidumbre. ¿Qué sentido tiene hacer o decir algo si todo termina irremediablemente y nunca nunca podremos recuperar la experiencia de esta vida en un momento posterior? ¿Bajo qué preceptos hemos desafiado la entropía carroñera que todo lo disuelve? Inclusive resulta tedioso, aburrido y encadenante para la mayoría de los mortales estar con una sola persona y compartir la experiencia de ser testigos presenciales y flagrantes de una vida sin sentido. ¿Es posible que el principio del placer por sí mismo haya cimentando nuestra realidad configurándola de tal forma que parece que vivimos buscando objetivos sublimes, trascendentales y metabiológicos? La respuesta es si. Porque la mayoría de la población en todas las etapas de la civilización han vivido, trabajado, soñado y luchado solo para vivir una experiencia placentera ya sea a través del sexo, de la comida, del amor, de los lujos, del acaparamiento, del reconocimiento ajeno y del poder. De forma aparte, esa mayoría que también resulta pertenecer a la categoría de las personas ignorantes han justificado o enmascarado sus verdaderos impulsos aduciendo a un supuesto "amor" por su pareja e hijos al mismo tiempo que su objetivo principal es la expiación de sus pecados mediante la fe y el autosacrificio de tal forma que salvará su alma y logrará la promesa de la vida después de la vida. Pero la fe se sostiene sobre sí misma, no hay pruebas de qué algo llamado karma, reencarnación exista. Tampoco hay pruebas de que un lugar como el cielo o el infierno tengan materialidad real. La Iglesia moderna explica sus creencias con base en el materialismo concreto, jamás nadie, ningún miembro de la Iglesia ha hecho referencia al constructivismo del que somos hijos.

Entonces es abrumador e impresionante pensar que el único concepto para explicar semejante avance tecnológico y técnico se deba al autoengaño, pone la piel de gallina. Nuestra civilización muestra su verdadera cara gracias a la entropía: nuestros edificios se deterioran, nuestras máquinas se descomponen, la gente se suicida, asesina, lastima y lesiona a sus semejantes, las personas se dividen creando países, religiones que después se vuelven antagónicos y se embarcan en cruzadas, guerras santas y preventivas. Esta claro que la verdadera religión de Los Estados Unidos es la guerra, su verdadero dios el petróleo y la única doctrina el sometimiento de los pueblos. Curiosamente son los más desvergonzados al poner el nombre de dios hasta en la sopa, su fanatismo extremo extirpa con fórceps su verdadero rostro del resto del mundo. Pero todo termina. Los países ricos se vuelven pobres. Las personas se aburren de sus parejas. Los hombres pierden la fe. Los edificios colapsan. Los recursos naturales se acaban, el dinero desaparece y al final, la vida acaba. Entonces nuestra civilización es un zombi, un muerto viviente, decadente, mundano, putrefacto.

¿Como se vería una civilización congruente? Primero que nada, nosotros mismo deberíamos pensar mucho mucho antes de tener un hijo, sin embargo, la gente más pobre por ignorancia tiende a reproducirse como si fueran millonarios y necesitaran de una prole inmensa para dejarles sus abundantes recursos. En el reino animal se cumplen ciertas reglas de control de la población para garantizar la subsistencia de TODOS, si estas reglas no se cumplen TODOS sufren la extinción. QUE MIS PALABRAS NO SIRVAN PARA JUSTIFICAR METODOS DE REDUCCION DE LA POBLACIÓN, TODOS TENEMOS DERECHO A VIVIR Y MORIR DE FORMA NATURAL.

Los seres humanos debemos actuar apegados a las reglas de la naturaleza, debemos ser moderados en nuestra reproducción por el simple hecho de que estamos en el primer puesto de la cadena alimenticia, no tenemos quién controle nuestra población, lo han intentado como lo hizo la doctrina Nazi, los que arrojaron la bomba atómica, etc. Pero los estigmas de esa psicosis nos persigue hasta el día de hoy como ácido en los ojos. Otra de las características de una civilización madura sería nuestra integración con la naturaleza, nuestro aire estaría limpio, el agua seria potable en todo el mundo, la comida seria abundante y libre de pesticidas. En algún momento tuvimos un planeta así pero eran momentos que solo a través de la esclavitud logramos impulsar el avance tecnológico hasta el momento actual. Si en tan solo cien años hemos devorado un patrimonio que debería durar hasta que el planeta muera dentro de millones de años, imaginemos lo que le depara a la generación que acaba de nacer en esta década.

Sin embargo todo se acaba, y cuando se acaben los recursos o el dinero para comprarlos entonces habrá una corrección, una vuelta al origen, así lo dicta la cibernética. Muchos moriremos, y las ciudades de hormigón y acero desaparecerán de tal forma que los arqueólogos modernos jamás podrán encontrar ni un solo tornillo para probar los que serán los mitos y leyendas de una Atlántida moderna, de una Sodoma y Gomorra posmoderna y contemporánea. Todo tiene fin pero ¿Tiene todo UN fin? La finalidad de todas las cosas que hacemos es vivir una experiencia que forme un espíritu que seguramente nos servirá para algo más en un lugar lejano, en una realidad que sí existe.